Thursday, January 12, 2006

ORIENTE

Desde allí llegaron los magos que traían al niño Dios el oro, el incienso y la mirra. Además y, principalmente, le traían una misión: la de llevar el mensaje de esperanza y salvación a todos los pueblos de la tierra. Cada seis de enero, nuestros niños y niñas ven renovadas las promesas de esperanza en los regalitos que se amontonan en sus casas tras la noche mágica del cinco de enero.
Nuestro mundo, sin embargo, me parece, a veces, desorientado. Orientarse en la vida es muy importante. Orientarse viene de mirar al oriente, de enderezarse hacia el oriente, hacia el origen de la vida y de la luz, hacia el lugar de donde nace el sol.
Pero, no sé si lo comparten conmigo, parece que actualmente, nuestro mundo se desorienta. No mira hacia la vida ni hacia los orígenes de la luz. Se encandila, creo yo, por cosas como tener mucho dinero, alargar la juventud, enrocarse en el poder. Todas esas desorientaciones las vemos en nuestra vida cotidiana. En nuestras familias y en nuestros puestos de trabajo. También las vemos en aquellas personas que tienen la responsabilidad de guiarnos a todos y todas en la historia que vivimos sobre nuestro planeta.
Por eso, porque andamos un poco desorientados, o un mucho, hay guerras, conflictos irresolubles en las familias, niños y niñas que tienen poca atención, parejas que llegan a usar la violencia, hambrunas en los países más depauperados, corrupción entre los políticos, deterioro casi imparable del medio ambiente.
Me parece a mí que bien haríamos en volver los ojos hacia el lugar del que provienen Melchor, Gaspar y Baltasar. Para vivir de verdad nuestra vida, necesitamos luz. Aquellos tres magos la encontraron en el pequeño de Belén. También yo creo que aquel insignificante niño tiene la clave que da sentido a toda nuestra historia humana. Por eso, me arrodillo ante su misterio y les invito a hacer lo mismo, quedarse prendados de tanto amor y dejar que nuestros sentidos nos inviten a responder con el mismo amor en esta sociedad en que vivimos. Eso, entiendo yo, es mirar al oriente.

No comments:

La fe de María (mi abuela)

Mi abuela María nos llevaba a sus nietos a la Virgen de las Nieves, patrona de La Palma. Oraba con el cuerpo entero: caminaba de rodillas po...